domingo, 14 de septiembre de 2014

Leyenda de la Anjana y las Campanillas.



Una anjana (hada) se apareció un día a una huerfanita y la llevó consigo a su palacio. En un día de nieve, salieron ambas en dirección al alcor donde la anjana, en una cueva, tenía escondidos sus tesoros. Como la anjana era pequeña y por exceso de nieve, llegó un momento en que no podía andar; la chica, en vez de ayudarla marchó sola muy contenta porque tenía el proyecto de hurtarla el tesoro escondido. La pobre anjana no cesaba de llamarla lastimosamente para que la sacara de allí, pero inútilmente, la muchacha no hacía caso y marchaba cada vez más de prisa en busca del alcor. Por fin llegó y empezó a cavar para encontrar debajo de la nieve la boca de la cueva.

A fuerza de cavar sin encontrar nada, iba abriendo un hoyo profundo y desesperada sin hallar lo que buscaba cayó en él y allí quedó. Ella misma había abierto su tumba.
Dice la leyenda que en el mismo sitio donde quedó la anjana, nacieron unas flores que eran moradas; pero como nacieron precisamente sobre la nieve, se convirtieron en blancas. Esas flores según la leyenda castellana son las campanillas (de la región norte de Palencia).

Campanillas sobre la nieve.

La siguiente leyenda, está recogida del cuaderno de Jovita Coloma sobre el folclóre palentino y ha sido recogido por la revista de Folclóre Nº 389
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