martes, 16 de septiembre de 2014

La Serpiente Marina del Pozo Curavacas II



Leyenda del Pozo Curavacas:

Al llegar al Pozo ten mucho cuidado, te puede pasar como al carretero de Lláneves, al cual, hace muchos, muchos años, le sorprendió una gran nevada que casi sepultó la yunta , el cargamento y a su pequeño hijo que le acompañaba. Dejó estos y fue a buscar ayuda al pueblo vecino, la tormenta le extravió y después de mucho subir y caminar se encontró junto al Pozo, del cual salían bramidos cuyos rugidos se oían en Pineda, en Vidrieros, en Triollo, y hasta en La Lastra y Los Cardaños. Antes que pudiera escapar las aguas se revolvieron furiosas y en el centro se abrió un abismo del que salían las entrañas de alguien que se había desgraciado en pecado mortal.

De repente apareció la cabeza de una serpiente que silbando y dando coletazos se hundió cuando el carretero , medio muerto de miedo, se encomendó a San Lorenzo, al que prometió diez libras de cera si le libraba de aquel mal. Cuando, por fin, llegó a Cardaño, encontró a su hijo sano, al que San Lorenzo había llevado allí milagrosamente y que le dijo: “Di a los de Lláneves que, de ahora para siempre, han de dar a los de Cardaño diez libras de cera para que se libren de todos males que puedan causarles el alma en pena del Pozo Curavacas. Desde ahora para siempre”.

Dad más o menos crédito a esta leyenda, al fin no es una grave cuestión de fe, pero lo que es seguro es que la ofrenda se cumple anualmente.

Cardaño celebra la fiesta de San Lorenzo y vienen los enviados de Lláneves en ese día y ofrecen al Santo las diez libras de cera. Solo un año no hubo ofrenda, y todas las mozas padecieron bocio, y hubo peste mortífera en el ganado...



En el archivo vecinal se guarda muy cuidada la sentencia de un pleito sobre el caso, en la que San Lorenzo gana y los llanevenses pierden, por negarse a cumplir una promesa perpetua.

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